Activismo del Consumidor
El consumidor del siglo XXI no es indiferente. Cada vez más personas se sienten responsables de los efectos sociales, económicos y ambientales de sus decisiones de consumo. Este nuevo “activismo del consumidor” se expresa en boicots, consumo selectivo, campañas en redes sociales y exigencias públicas a las marcas.
El caso de Shein, cuestionada por sus prácticas laborales, o de Nike, elogiada por apoyar públicamente causas como el movimiento Black Lives Matter, muestran cómo los valores corporativos pueden ser evaluados y sancionados por los consumidores en tiempo real.
Este fenómeno obliga a las empresas a actuar con coherencia: no basta con decir, hay que hacer y demostrar. La transparencia, la rendición de cuentas y el compromiso social ya no son opcionales.
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